Mientras trabajamos en tu casa, no trabajamos en ninguna otra. Un solo equipo, una sola obra, del diseño a la entrega. Así hemos trabajado los últimos 15 años, siempre por recomendación de alguien que ya vivió el proceso.
El proceso
Entendemos qué necesitas y qué presupuesto tienes. Si no calzan, te lo decimos antes de partir — no armamos proyectos que no vas a poder pagar.
Alternativas, iteraciones, ajustes. El proyecto final es el que tú entendiste y aprobaste, no el que nos pareció mejor a nosotros.
Los maestros que empiezan tu obra son los que la terminan. Reportes semanales de avance y gasto.
En el plazo que se definió, sin sorpresas de última hora.
No hacemos remodelaciones en serie. Cada proyecto de esta página tuvo su propio proceso de diseño, su propio presupuesto, su propia historia — desde una cocina que necesitaba dejar de ser un pasillo, hasta una ampliación que abrió una casa al Pacífico.
No competimos por cantidad. Competimos por atención.
Nunca en paralelo, nunca subcontratado. Mientras dure tu proyecto, es el único en el que estamos pensando.
No te entregamos un proyecto cerrado. Lo construimos contigo, probando alternativas hasta llegar al que realmente resuelve cómo vives.
Avance semanal, gasto al día, ajustes a tiempo. Sabes en qué está tu casa cada semana, no al final.
Nunca hemos hecho publicidad. Cada proyecto llegó porque alguien vio el resultado en la casa de un familiar o amigo.
¿Por qué no hacemos publicidad?
Si llegaste por recomendación de alguien, probablemente ya sabes cómo es trabajar con nosotros antes de escribirnos. Si no, esto es lo que puedes esperar: un solo proyecto a la vez, el tuyo, de principio a fin.